Instituto Superior Nº 9009 "San Juan Bautista de La Salle"

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VIOLENCIA : ESCUELA Y FAMILIA"


  Autoras: Lic. y Prof. Viviana Espósito- Lic y Prof. Graciela Belforte[1]

 Resumen

Estas reflexiones tienen por objeto plantear la necesidad de un vínculo efectivo entre  escuela y familia, que por circunstancias económicas, sociales y culturales,  son escenario de  violencia física, verbal y psicológica, que perturba  el clima educativo necesario para aprender y enseñar.

Ya no se camina en la escuela de la modernidad con verdades absolutas y con educandos dispuestos a escuchar dócilmente, hoy la escuela no sostiene la ilusión de procurar un estado de bienestar,  y aparece como  foso infranqueable la brecha entre los que más pueden y los que menos poseen.

 ¿Qué decimos, cuando decimos violencia?  ¿Dónde está la chispa de la violencia ¿ ¿Cuál es la provocación a la violencia?

 Este término “ vive”  en el lenguaje familiar, institucional, social y educativo haciendo surgir  una zona de diálogo o conflicto. Convirtiéndose, este flagelo,  la violencia, en una de las grandes preocupaciones de los actores del sistema escolar y  del entretejido social,  girando en torno a los alumnos que presentan problemáticas de adaptación y socialización.

Este es nuestro eje familia y educación para ser abordado, específicamente, desde el tema violencia.

A continuación  relataremos tres experiencias que corrientes en las instituciones educativas.

Caso a ) Reunión de padres convocados por  el Tutor:

Una mamá se acercó a otra , con el fin de preguntarle por su hija. La respuesta de la interrogada no se hace esperar y en ríspidos términos reaccionó contestándole : - qué pasa? qué pasa ? Con mi hija ehh!!!-La interlocutora sorprendida ante esta reacción le responde : - No, quería conocerte, porque nuestras hijas son amigas y se llevan bien. Más tranquila la otra  mamá sonrió.

Caso b) Ingreso al aula después del recreo.

Ingresa al aula un grupo de seis alumnos, la puerta es empujada no con las manos, sino a puntapiés. Como resultado, se quiebra un vidrio lastimando la cara de una  alumna.

Caso c) Voló una hoja de papel

Durante la clase de Formación, Ética y Ciudadana, la profesora está desarrollando el concepto de generación. Dialoga y formula  preguntas a sus alumnos, en un clima tranquilo y cordial.  Cuando de repente cae una hoja de papel de carpeta de un alumno.. Esto  provoca bromas y causa bochorno a quien le había ocurrido; que rompe sin intención  al sentarse una  hoja  de otro compañero. Este reacciona con una trompada.

Con estos tres hechos elegidos como ejemplos, queremos  señalar que el clima de violencia a que asistimos cotidianamente en las aulas tiene carácter impersonal  y estalla en cualquier dirección ante el más mínimo pretexto.

Regueros de pólvora, ámbitos de chispazos, por estos momentos puede decirse  del clima educativo de muchas de nuestras aulas hoy.

En los casos mencionados hablamos de impulsividad, de energía gastada primitivamente, es decir no educada. no instruida, no aleccionada.

En respuesta a las preguntas  con que iniciamos el trabajo  debemos considerar  a esta época como  signada por la disgregación social y resulta muy complejo reflexionar sobre el confuso entramado  que conforman los modelos de desigualdad y como consecuencia la creciente espiral de violencia.

Está en la naturaleza humana ejercer todo tipo de resistencia a la implementación sistemática de la violencia, sobre todo cuando la misma tiene que ver con la capacidad de respuesta articulada por la sociedad  frente a la imposición  de niveles  de dominación y sometimiento. Compartimos la convicción de que (Ministerio de Desarrollo Social) “la mortalidad infantil, la desnutrición, el desempleo, la falta de vivienda, y la masificación de la marginalidad son las manifestaciones más sutiles y destructoras del ejercicio de la violencia.”

Sabemos que los índices de violencia y criminalidad están íntimamente ligados al abuso de poder, la concentración de riqueza en detrimento de la calidad de vida de los más desposeídos ocasionó a nuestro entender un desmesurado aumento de situaciones de violencia doméstica en el seno de miles de hogares, establecimientos educativos y ámbitos de esparcimiento  públicos.

Afirma Schelmenson (1999): “ El tipo de relaciones primarias determina la calidad de relación que el niño establece en la realidad en la que se inserta”... “La funciones parentales que favorecen el desarrollo psíquico del niño serán aquellas  que donan los suministros y sentidos que orientan el deseo de la construcción de un espacio autónomo”.

La familia ha sido impactada por la violencia desde los lugares de poder a través de la implementación de modelos económicos excluyentes; esto ha originado al interior de los hogares situaciones de angustia extrema, deterioro de proyecto de vida, a través del trabajo como organizador  fundante del día  a día. Las vinculaciones, por estos motivos, se deterioran  y el clima familiar  se tensiona, en consecuencia, se convierte en uno de los orígenes de la violencia en respuesta de lo que recibe desde el contexto social. . En estas circunstancias los insultos, la degradación  sicológica, violencia física, la mendicidad, el alcohol, y otras drogas se hacen presentes enrareciendo el ambiente familiar que antes se pensaba como el lugar más seguro donde poder estar.

La ausencia de trabajo hace a la no organización de los tiempos constituyéndose como la ausencia de norma en la regulación de los ritmos y tareas familiares.

El hogar se convierte en un espacio de tensión con ausencia de deseos, de esperanzas y de ley, antagónico a lo necesitado por el enmarcamiento que identifica o que es necesario a la institución educativo.

¿Qué entendemos por educación?  En líneas generales aquella práctica que permite al ser humano llevar adelante una vida más digna. Aquí agregaría la idea de Isabelino A.  Siede (2000) “ la educación es una apuesta de largo aliento, cuya fuerza radica en creer que el conocimiento es y será una herramienta útil para enfrentar coyunturas más o menos favorables”.

Y mientras, la escuela se debate en  las tareas de socialización  y  de capacitación, la conflictiva, la más ardua se inscribe entre  la función deseada, asumida e impuesta; descuidando  el objetivo esencial que es el de enseñar –aprender.

Es función de la escuela del siglo XXI  atender a esta cualidad, ya que como condición de presupuesto para la adquisición de aprendizajes, se necesita una disposición cognitiva y emotiva que sea sostén de habilitación. Es imprescindible por ello intensificar el trabajo disposicional que desarrolle las aptitudes y actitudes propias y necesarias para el desarrollo de las actividades escolares.

Lejos de entenderse como un tiempo perdido se verá grandemente que es tiempo ganado, no quizás tanto en medidas de rendimiento escolares sino más bien en cuestiones educativas básicas que permitan la promoción del ser humano hacia una vida más digna.

Si bien tenemos presente, que de todas las instituciones, es aún la más  “sostenida” y legitimada, en su lucha y debates  como microsistema  relega, desatiende  su objetivo primario.

La escuela en estos momentos , vibra al compás de lo social. Ella  comparte con el resto de la sociedad estereotipos y prejuicios hacia determinados sectores sociocullturales, generando experiencias discriminatorias.  A pesar de estas prácticas,  el ámbito escolar es el más capaz para gestar nuevas miradas y lecturas hacia el otro. Convirtiéndose en bisagra  entre la sociedad nacional y global y los grupos marginales.

Dubrof,Delia; Vairo Cristina y otros (2000)  “A partir de la teoría sistémica, toda organización se entiende como un sistema de interacción con el contexto donde todo fenómeno debe ser abordado en sus relaciones de interdependencia  con otros fenómenos y a los individuos, como agentes complejos, con cierto grado de autonomía frente a los determinismos económicos y sociales. Los sujetos se consideran actores  que representan un rol, y en su interacción influye la interacción de todos los actores que comparten la escena, el público, la expectativa del director, la personalidad y los recursos propios de cada actor. La interpretación, entonces, está sobredeterminada.”

En relación a la cita anterior,  consideramos a la escuela como el lugar donde los actores, a través, de diferenciadas y pautadas representaciones y prácticas construyen el escenario que en parte reproducen  y en parte recrea la cuestión social que la enmarca.

Estereotipos, roles y funciones  y formación del profesorado son aquellas cuestiones que hacen a la vida y a la cultura institucional de hoy y que en muchas ocasiones producen violencia: la llamada violencia simbólica.

Silvia Duschatzky ( 1999-) dice...” El valor simbólico de la escuela se inscribe en una suerte de diálogo que se establece entre la experiencia cotidiana y la experiencia institucional. Diálogo que no implica armonización de sentidos sino ruptura del  carácter cerrado y unilateral de cada superficie discursiva. El valor simbólico de la escuela se viabiliza en la contrastación de sentidos, en la disputa discursiva con un mundo fuertemente atravesado por lógicas locales de significación. De esta manera, la escuela viene a quebrar el fatalismo de la vida cotidiana”

 Reflexión final:

A menudo nos encontramos con jóvenes que reaccionan frente a las dificultades  escolares o de otra índole, transparentando su historia de experiencias infantiles. Púberes-adolescentes de gran vulnerabilidad que ante hechos adversos de la vida escolar, social y familiar provocan una resonancia afectiva, que pueden quebrarse  fácilmente.

El docente de hoy  ya no cuenta con el alumno cuyo perfil pertenece a la familia de la modernidad  y el deseo  de participación de los padres se apoya en el estereotipo Sagastizabal (2000) “de que a los padres y madres de los alumnos de las zonas urbano-marginales no les interesa la escuela” Definiendo a estereotipo  como (Tajfel1984) “...el conjunto de atributos asignados a un grupo o categoría social” El docente ante esta  visión interior, debe  modificarla, porque de lo contrario originará gestos de esquematismos, base fundamental en la formación de prejuicios que operarán luego como factores de estigmatización de los sujetos, rasgos que serán la causa  de ser factores coadyuvantes de marginación. El prejuicio como consecuencia del estereotipo posee una actitud negativa hacia ciertos grupos o personas, compuesta por variables cognitivas y afectiva dando por resultado una evaluación negativa.

  Involucrarse y construir un espacio  empático es poner en juego los dinamismos más profundos del ser humano, quien sólo desde su interioridad y apertura es capaz de promover el encuentro entre personas. Eliminar distancias y crear cercanías para ayudar, sostener y acompañar  al otro, compromete las aptitudes y actitudes dialogales y genera la experiencia ética del encuentro.

La confianza y la contención afectiva movilizan las energías resilientes del ser  humano, los docentes debemos trabajar desde el lugar de la esperanza depositada en el vínculo entre  que pone su experiencia y  su dedicación al servicio de quienes están transitando caminos poco fáciles de recorrer.

Poner en acto una pedagogía humanista y humanizante que rescate los valores del respeto y la tolerancia en clave de solidaridad y con la mirada puesta en la justicia, una pedagogía capaz de integrar flexibilidad y firmeza, porque (Belforte,Blanco,Farías,Lattuca 2000) “Decir  maestro es fundante en la medida en que somos capaces de reconocer que intentamos día a día con nuestras grandezas y limitaciones que otros también puedan decir y decirse seres humanos”.

 Bibliografía:

Belforte,Blanco,Lattuca,Farías y otros (2000) .Una conjunción de voces y silencios.Decir y decirse maestro. Ed. Stella. Buenos Aires. Argentina. p:83

Dubrof, Vairo y otros (2000).Construir nuestro propio escenario. Ed.Triunfar.Córdoba Argentina;p:

Duschatzky (1999).La escuela como frontera. Ed.Paidós, Buenos Aires. Argentina

Ministerio  de Desarrollo Social-Plan Nacional de Desarrollo Local y economía Social.

Sagastizabal (2000).Diversidad cultural y escuela  :estereotipos y prejuicios. Ed.La Crujía. Buenos Aires. Argentina p:11,12,23,24

Schelmenson (1999).El aprendizaje un encuentro de sentido .Ed.Kapelusz. Buenos Aires, Argentina.

Siede Escuela y crisis social: Aportes para un abordaje formativo”  Material del Posgrado de FLACSO: Teoría del Curriculum y prácticas sociales Cohorte 2004.

Tajfel(1984) citado por Sagastizabal (2000).Diversidad cultural y escuela  :estereotipos y prejuicios. Ed.La Crujía. Buenos Aires. Argentina p:11,12,23,24 


[1] Escuela de Enseñanza Media Nº 338 “Constancio C. Vigil” – Alem 3090- TE. 472-8669 Rosario

  Escuela de Educación Técnica Nº659 –Ayacucho 5399 – Rosario.

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